viernes, 27 de febrero de 2015

Se consuma la traición: PP y PAR apoyan abiertamente las interconexiones eléctricas por el Pirineo aragonés

*Esta entrada ha sufrido una rectificación posterior (véase: http://autopistaelectricano.blogspot.com.es/2015/03/rectificacion-el-psoe-apoyo-en-las.html) en la que se puntualiza que el PSOE, si bien es cierto que se abstuvo en la votación de la PNL presentada por el PAR y que quedó aprobada con el apoyo del PP, votó a favor, junto con IU, de la PNL presentada por nuestros compañeros de CHA.

*Debido al deseo de dar respuesta inmediata a los hechos acaecidos ayer en las Cortes de Aragón, de manera excepcional, publicamos este post exclusivamente en castellano, rogando a nuestros compañeros y compañeras del Pallars y de la Franja que nos disculpen y comprendan la premura con la que actuamos.

Tal como nos temíamos (véase nuestro anterior post), ayer, en el Pleno de las Cortes de Aragón, en el que se presentaban las proposiciones no de ley de nuestros compañeros de Chunta Aragonesista y del PAR, los partidos que gobiernan actualmente nuestra comunidad autónoma, PP y PAR (con la abstención del PSOE), apoyaron abiertamente las interconexiones eléctricas a través del Pirineo Aragonés (léase, por supuesto, los proyectos Sabiñánigo-Marsillon y Monzón-Cazaril), rompiendo el consenso histórico existente en Aragón contra el proyecto Aragón-Cazaril y traicionando al pueblo aragonés, y de manera particular a los altoaragoneses, al malvendernos sin ningún tipo de miramientos al lobby de las eléctricas. En cuanto dispongamos del vídeo (nauseabundo) de la sesión de las Cortes, en el que se puede ver y oír lo que os decimos (su rechazo a la PNL de nuestros compañeros de CHA, apoyada solo por ellos y nuestros también compañeros de IU, y su apoyo a su propia y obscena PNL), os lo ofreceremos en este blog.
Queda ya más que claro tanto lo que parecían resistirse a decir abiertamente (que apoyan de manera entusiasta los citados proyectos de líneas de muy alta tensión o autopistas eléctricas —400 kV.—), como su flagrante traición al pueblo aragonés, que debería hacerles indignos de su condición de representantes públicos elegidos democráticamente. Su retórica, la que sustenta su inicua Proposición No de Ley (dictada directamente por el tándem Juncker-Cañete) no deja lugar a dudas: lejos (lejísimos) de trabajar al servicio de la ciudadanía a la que representan, usan el mandato democrático para llevar a cabo, de la manera más servil que cabe imaginar, una política energética al servicio de los intereses privados del lobby de las eléctricas y de intereses geoestratégicos extranjeros. Suponemos que aquellos a quienes realmente sirven estarán hoy más que satisfechos con su jugada de auténticos tahúres: empezaron diciendo que no sabían nada de los proyectos de interconexión eléctrica con Francia Monzón-Cazaril y Sabiñánigo-Marsillon (véanse, por ejemplo, http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/aragon/dga-indica-no-hay-proyecto-autopista-electrica-aragon_982903.html) y han acabado ofreciendo nuestro Pirineo a todas las interconexiones eléctricas que se planteen, incluso apostando porque no se les vayan a escapar ni estas ni, obviamente, los dineros que las acompañarán (leed con atención su PNL, publicada en nuestro anterior post, y veréis).
La noticia, viene acompañada, por otra parte, de la confirmación de que las supuestas interconexiones en fase de estudio están ya planteadas y se llaman Sabiñánigo-Marsillon y Monzón-Cazaril (véase la noticia que publicaba Heraldo de Aragón al respecto: https://docs.google.com/file/d/0B5ID6gGygl3TSkQ3QVJwMjY1b0U/edit), así como también de la presentación oficial de la Unión Energética (hace años que dijimos que era la verdadera razón por la que querían construir la Autopista Eléctrica Peñalba-Arnero-Isona), acompañada de una auténtica campaña de propaganda (con Arias Cañete a la cabeza) para tratar de inculcar en la ciudadanía la idea de que las interconexiones eléctricas son imprescindibles para España y para la Unión Europea (algo totalmente falso, como demostraremos a continuación).
En efecto, leíamos ayer en El País todo un alegato de Arias Cañete en favor de esa Unión Energética y de las interconexiones eléctricas (véase: http://elpais.com/elpais/2015/02/25/opinion/1424878009_695939.html), en el que este "gran amigo" de Aragón partía de la iniquidad de justificar la necesidad de la Unión Energética por el conflicto de Ucrania (una guerra en plena Europa, se piense de ella lo que se piense). Pero si algo ofende profundamente de sus palabras (sustentadas en falsos y simplistas argumentos) es que ignore totalmente cuáles son los verdaderos (y gravísimos) problemas de nuestra política energética, que no son ni el aislamiento energético ni ninguno de los que expone burdamente. Estos, los de verdad, la pobreza energética, la monumental estafa de las eléctricas gracias al presunto "déficit de tarifa", el exceso de potencia instalada, el sobredimensionamiento de la red de 400 kV.... no encontrarán pues solución con sus planes de Unión Energética; al contrario, mucho nos tememos que los planes de Juncker y Cañete solo servirán para ahondar más los problemas reales de la ciudadanía (la situación es totalmente semejante a la que se dio cuando se privatizaron las eléctricas, ¿recordáis que se dijo que eso serviría para que bajase el precio de la luz?, pues sacad vuestras propias conclusiones).
De momento, que lo que decimos es bien cierto lo demuestra, como bien sabemos, el hecho de que nuestro gobierno español ha preferido hacer uso de los millones de euros solicitados al Plan Juncker para financiar las famosas interconexiones eléctricas en vez de para solucionar los graves problemas que la crisis económica ha causado a los ciudadanos. La única verdad que hay pues en el artículo del señor Cañete es su título "La energía nos concierne". Cierto, nos concierne a todos y a todas, y mucho, aunque a él y a su familia de una manera, sin duda, muy especial.


Podríamos volver a temas tan conocidos como el de las puertas giratorias, el déficit de tarifa, las políticas en contra del autoconsumo y las renovables, etc., pero puede que acabásemos perdiendo los nervios (os dejamos como una pequeña muestra con un artículo de reciente publicación sobre los millones de euros con los que las eléctricas se aseguran la fidelidad de sus flamantes consejeros y presidentes, con Folgado —Presidente de Red Eléctrica de España— a la cabeza del ranking: http://www.eldiario.es/economia/expoliticos-colocados-electricas-repartieron-millones_0_360465003.html). Pero ahora nos parece más urgente dejar bien claro en este post por qué nos oponemos, no ya solo y, por supuesto, a los proyectos de interconexión eléctrica Sabiñánigo-Marsillon y Monzón-Cazaril (Aragón-Cazaril), sino también y sin paliativos a la Unión Energética que promueven Juncker y Cañete.
Empezando por esto último, bastará con leer con atención los argumentos con los que Cañete y la Comisión Europea defienden su Unión Energética y compararlos con el análisis que de esta han hecho recientemente el Observatori del Deute en la Globalització (véanse, por ejemplo, http://www.odg.cat/ca/blog/video-de-la-jornada-que-promou-la-unio-energetica-europea y http://www.elcritic.cat/blogs/nolidiguiscooperacio/2015/02/13/quin-paper-te-la-unio-europea-en-el-panorama-mundial-de-lenergia/) o los análisis que no hace mucho encontramos en la prensa económica (véase: http://autopistaelectricano.blogspot.com.es/2015/02/les-interconnexions-dangereuses-el.html).
Podemos observar que el discurso de Cañete se sustenta sobre falsos argumentos basados en premisas no demostradas y adornados con una bonita retórica que, como bien saben quienes nos gobiernan, no puede ser discutida por la ciudadanía, a la que se ha mantenido en la ignorancia respecto a los verdaderos problemas de nuestro sistema eléctrico, así como sobre todo lo relativo a la energía y la coyuntura en la que actualmente nos encontramos. En particular, resulta sangrante que se acuda constantemente a proclamar la necesidad de aumentar la interconexión energética con Europa, poniendo sobre la mesa unas tasas de interconexión que nadie ha demostrado que sean realmente necesarias para solucionar los problemas que, presuntamente, pretende afrontar la Unión Europea. En todo caso, este es un debate que se ha hurtado totalmente a la ciudadanía.
Frente a sus argumentos, nosotros decimos:
  1. Que las interconexiones eléctricas no son necesarias para solucionar los problemas de nuestro sistema eléctrico y que, por contra, suponen la profundización en un modelo energético obsoleto; por tanto, son una vuelta de tuerca más en las políticas al servicio del lobby energético que nos han abocado a la pobreza energética. Estas mismas interconexiones y la propia Unión Energética (en los términos en los que se está planteando) supondrán una pérdida de soberanía, tanto nacional, como territorial, como personal. Sin duda alguna, la energía es un derecho humano en la medida en que, como el agua, el alimento o los servicios sanitarios, satisface las necesidades más elementales de las personas. Pero tal derecho debe tener como corolario la soberanía energética de los ciudadanos y de los territorios, que puede y debe alcanzarse mediante la promoción del autoconsumo, las energías limpias y la generación distribuida (esta sería la verdadera revolución, ya técnicamente posible, de nuestro siglo).
  2. Las interconexiones con grandes redes de transporte (con un impacto brutal sobre el territorio) sirven, sin embargo, a los intereses opuestos. Convierten a los ciudadanos en meros consumidores (la libertad de la que hablan Cañete y Juncker es la paupérrima libertad de comprar la electricidad a esta o a aquella empresa), favorecen la energía nuclear (hablamos de inmensas redes de transporte con la máxima tensión a la que hoy se transporta la electricidad) y, en el caso español, servirán para tratar de rentabilizar el exceso de potencia instalada en España (sobre todo de centrales de gas), es decir, volverán una vez más a premiar y a rescatar a los despilfarradores que nos llevaron a la crisis (véase, si no, el rescate al infame proyecto Castor). Y ojo al dato, como algunos han apuntado ya, podrían acabar sirviendo, además, para transferir el dinero que los españoles pagamos vía impuestos para sustentar las fuentes renovables a bolsillos extranjeros. Lo cierto, en definitiva, es que tales interconexiones fomentan exactamente los problemas que Cañete y Juncker dicen querer solucionar. Pero no habría de extrañarnos, claro está, pues, como todo el mundo sabe, Cañete representa a un partido que niega el cambio climático y que ha promovido en España una auténtica cruzada contra las renovables y el autoconsumo. De lo que se trata, en fin, es de que el ciudadano no pueda decidir cómo quiere proveerse de energía, sino de que quede abocado, como pasa ya en España, a comprar esta electricidad al precio que le impongan (si no las frenamos, veremos en un futuro cómo estas interconexiones sirven para encarecer la luz y no, como pregonan sus defensores, los mismos que defendieron la privatización de las eléctricas, para rebajarla y para ahorrar).
  3. Por último, y lo que quizá resulta más indignante, la Unión Energética y las interconexiones que la acompañan, ocultan claramente a intereses financieros y geoestratégicos totalmente ajenos a la ciudadanía. Ya hemos nombrado la obscena relación que Cañete establecía entre sus planes y la Guerra Civil en Ucrania, pero tras esta unión tenemos también la promoción del gasoducto de Azerbayán a Italia, con un coste de 45.000 millones de euros (Azerbayán tiene actualmente un régimen político autoritario y cleptocrático) o la promoción del fracking, tanto en Europa como en el norte de África, entre otros asuntos de los que, sin duda, no oíremos hablar a los analistas de los medios de comunicación de masas cuando empiecen a cantar sus loas a la Unión Energética y las interconexiones.
Para acabar, tenemos también que recordar que, en particular y por supuesto, además de oponernos a las interconexiones eléctricas en sí mismas, nos oponemos y nos opondremos con todas nuestras fuerzas a los proyectos de interconexión que han sido definidos ya por Red Eléctrica de España y el Gobierno (y que ahora cuentan con el servil y entusiasta apoyo del PAR y el PP aragonés); nos referimos, obviamente, a los proyectos Monzón-Cazaril (Aragón-Cazaril) y Sabiñánigo-Marsillon (y tras 25 años de burlas y engaños, por favor, ¡dejen ya de contarnos que si están siendo estudiados y que están por definirse!, que si ya les han puesto nombre es porque ya tienen puesto hasta el trazado, aunque aún no quieran enseñárnoslo).
Seremos escuetos por no hacernos más prolijos y porque en la columna derecha de este blog contáis con los informes que lo demuestran: dichos proyectos son absolutamente insostenibles social y medioambientalmente; con la ley en la mano, suponen sendos atentados ecológicos de primer orden y, sobre todo, tendrían unos efectos para la salud pública de las poblaciones a cuyo lado se construirían absolutamente inaceptables, además de suponer la destrucción de lo más granado de nuestro patrimonio paisajístico, natural e histórico-artístico, abocando de nuevo al Pirineo aragonés a la despoblación al acabar con nuestras posibilidades de desarrollo armónico, que se basan en el citado patrimonio (a través del desarrollo del turismo rural y de naturaleza y de la recuperación de las actividades agropecuarias). Eso, por supuesto, sin entrar a tocar el hecho, ignominioso, de recuperar un proyecto (la Aragón-Cazaril y su ramal Graus-Isona, como bien se temen nuestros compañeros en el Pallars Jussà —véase: http://www.segre.com/es/la-editorial/article/atents-a-la-mat/—), sobre el que pesa al menos una sentencia en contra del Tribunal Supremo, 25 años de oposición total y unánime de los afectados en las tierras prepirenaicas y pirenaicas que atravesaría, una promesa de nuestro gobierno a la Unión Europea de no repetir el trazado de la Graus-Isona y el turbio asunto de la indemnización que Electricité de France pagó en su día a Red Eléctrica de España (300.000 millones de pesetas para, entre otras cosas, compensarla por la instalación de las pilonas, nunca desmontadas, en territorio español), que la Unión Europea debería estudiar a fondo antes de financiar, como así parece que va a hacer, esta línea.
Para finalizar, visto lo visto, creemos que nuestra oposición a la Autopista Eléctrica (a las autopistas eléctricas en este caso) tiene que cobrar una nueva dimensión. No cabe ya simplemente discutir o luchar contra unos proyectos concretos; es preciso recuperar la soberanía de nuestra tierra y de nuestras gentes y luchar decididamente por un nuevo modelo energético, lo que implica un cambio político que saque de las instituciones (y dentro de no mucho tendremos oportunidad para ello con las elecciones autonómicas y municipales) a quienes como el PP y el PAR han demostrado llevar a cabo políticas contrarias a la ciudadanía aragonesa a la que dicen representar. Además, nos reiteramos en nuestra propuesta de crear una coordinadora transpirenaica de afectados (ya que ahora, al parecer, lo estaremos a ambos lados de la cordillera y a todo lo largo y ancho de esta), para lo que volvemos a ofrecer, como un punto de encuentro posible (totalmente debatible) el manifiesto que creamos al conocer lo que se nos venía encima y con el que os dejamos de nuevo ya que en él se exponen también con claridad las razones por las que nos oponemos a líneas como las que quieren construir sobre nuestras cabezas: https://drive.google.com/file/d/0B5ID6gGygl3TRGF2eEhoRXVWdU0/view

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